Señoras y señores, no pretendo gastarme en un extenso comentario (como el que hice para Nine Inch Nails) por un evento que no valió la pena o más bien que no supo llenar mis expectativas. Sólo voy a dar testimonio de mi parecer sin indagar mucho en las cosas que no pude percibir desde mi lugar en el Arena Santiago.

Contexto: Festival SUE 2008, noche inaugural (3 de noviembre de 2008), Arena Santiago.

Bandas: Kaiser Chiefs, The Mars Volta y R.E.M. (en orden de aparición).

La banda que abrió el “festival” correspondió a los oriundos de Leeds, Inglaterra. Los Kaiser Chiefs no cuentan para nada con mi bendición, pero quise verlos (i.e., llegar temprano) para tener una buena ubicación de modo de presenciar de manera óptima lo que me interesaba, que era The Mars Volta.

Y bueno, la bandita de los Chiefs hizo lo que pudo sobre el escenario para ser un grupo de mediocre trayectoria y menos creatividad y novedad que una papa frita. El show no estuvo fome, en parte por el alto grado alcohólico que el vocalista de la banda Ricky Wilson (que físicamente parece el hermano perdido de Josh Homme) tenía en la sangre, lo que hizo hasta que festejara con una cerveza a lo Stone Cold Steve Austin metido entre el público. Tocaron sus singles y otras canciones desechables de su catálogo para irse sin pena ni gloria de lo que fue su primera (creo) presentación en nuestro país. Un show aceptable y al nivel esperado.

Luego salieron a escena The Mars Volta. Banda totalmente disímil en sonido y estética a las otras dos en el cartel del “festival”, hicieron de las suyas dejando pasmados a cualquiera que no estuviese familiarizado con su música. En este punto debo mencionar el aspecto negativo de la noche: el sonido. Sinceramente lo más decepcionante de toda aquella noche fue el hecho que el sonido no estuviera a la altura de un “festival” (insisto en ponerlo entre comillas) por el cual nos cobraron hasta decir basta con la entrada. Ikey y Cedric putearon en innumerables ocasiones en relación a este aspecto (cosa que no irónicamente no se escuchaba, pero se deducía de sus movimientos sobre el escenario). Es una falta de respeto para todos quienes asistimos y no nos importaba mayormente el show de R.E.M., quienes contaron con un audio medianamente decente. Pero no nos adelantemos.

The Mars Volta tocó algo así como 5 temas en una hora: Drunkship Of Lanterns, Viscera Eyes, Wax Simulacra, Ilyena y Goliath. Si usted es conocedor de la banda, notará que no tocaron ninguna canción de su segundo larga duración, Frances The Mute, disco que a mi parecer es el más notable de esta banda progresiva de raíces latinas (descripción muy penca de su sonido, pues este es inclasificable). Dicho suceso fue una gran desgracia, sobre todo sabiendo que tocaron el increíble Cygnus… Vismund Cygnus en Bogotá un par de días antes de la presentación en Chile. Por parte de la banda, eso fue lo que más me molestó.

Por parte de la organización, además del deficiente sonido que no dejaba distinguir más que guitarra y batería (a Cedric casi ni se le escuchaba en la voces, para qué decir el teclado, las percusiones de soporte, la flauta y el saxo por ejemplo) en una mezcolanza francamente indignante y decepcionante por parte de los técnicos de audio presentes, también estuvo como punto bajo el poco tiempo que les dieron sobre el escenario. Una hora para un grupo que hace shows de más de dos horas es un insulto tanto para ellos como para los fans. Por ello es que quienes seguimos a la banda pedimos que hagan un show en solitario, pues público y música tienen de sobra.

Habiendo hablado ya de los temas que faltaron y de la pésima calidad del sonido, también hay que reconocer las soberbias actuaciones de Thomas Pridgen en batería y Omar Rodríguez-López en guitarra, quienes se robaron toda la atención, sobre todo el nuevo baterista de los Volta. Me hubiese encantado poder destacar las performances de Cedric, pero no le puso todo el empeño que le conocemos gracias a YouTube, la de Alderete en el bajo o Ikey Owens en el teclado, pero ellos dos simplemente (como ya hice mención) no se escucharon o más bien no se distinguieron en la pared de sonido que había en esos momentos. Los demás músicos simplemente se veían sobre el escenario pero rara vez se oían.

Para finalizar, el plato fuerte de la noche (que yo no hubiese ido a escucharlos a ellos no les quita dicho mérito): R.E.M. No creo que valga la pena comentar más que dicho grupo contó con un sonido ligeramente decente (al menos se le entendía a Michael Stipe lo que hablaba) y que dejaron a todos sus fans satisfechos. Tocaron todos los temas que quisieron, mezclaron muchos clásicos y temas viejos junto a los de su flamante último disco Accelerate (que recomiendo escuchar, pues hasta a mí me gustó), pero sinceramente a mí no me llegó a prender del todo su show hasta más o menos la altura de It’s The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine) que fue ya cuando quedaba algo así como un 20% de su presentación y que coincidió con el momento en el cual pude acceder a la reja del sector de cancha general (el aire fresco me despertó pues bostecé durante gran parte de la presentación de R.E.M.). El punto ridículo del show, más que por parte de la banda, por parte del público, el hecho que varios de los presentes corearan “Obama” cuando lo más seguro es que no tengan ni la menor idea de política nacional, menos internacional.

Finalmente, destacar la cohesión del grupo ya que se notan los cerca de 30 años de trayectoria sobre los escenarios. No tengo crítica alguna para ellos pues hicieron lo suyo en un muy buen show. Quizás sólo el hecho de su “Obamatic For The People” en tierras que no tienen injerencia alguna en la política estadounidense, pero al menos ellos lo hacen de mejor manera que Bono y su falsa postura mesiánica. De todas formas prefiero bandas con opinión a hijitos de papá.