Si usted amable lector no sabe quien es King Crimson, le cuento que es una de las bandas de rock progresivo y rock experimental más importantes de la historia y que ciertamente ha hecho una larga y brillante carrera marcada por la innovación y la experimentación. La banda se formó inicialmente en 1968 y ha estado activa de forma intermitente a través de los años, pasando numerosos músicos por la múltiples formaciones que se han visto a lo largo de su historia, entre los que se puede nombrar a figuras tan grandes como Robert Fripp (guitarrista, fundador y único músico estable a lo largo de la historia), Adrian Belew, Tony Levin, Bill Bruford, John Wetton, etc.

Luego de esa breve reseña podemos pasar a lo que nos convoca. Si me preguntan no podría describir el sonido de King Crimson fácilmente, de hecho no podría explicar claramente el sonido de la banda sin referirme a uno u otro disco o al menos a una época dentro de la banda, y es que cada disco es una obra completa independiente de las demás, cada disco tiene su sonido y estética, cada disco se caracteriza por algo y en resumen cada disco es un ente particular y eso hace difícil intentar clasificar el sonido del grupo (clasificación para que se puedan hacer rápidamente una idea de lo que es, porque la verdad nunca me ha gusta encasillar los sonidos).

En virtud de eso hoy voy a comentar respecto al Islands de King Crimson, cuarto album de la banda y uno de mis discos favoritos.

En las 6 canciones de las que se compone se puede apreciar al lado más sinfónico de King Crimson con canciones como Prelude: Song of the Gulls, la hermosa Islands o Formentera Lady (esta última mucho menos sinfónica que las anteriores), donde se combina el la elegancia de los instrumentos con la delicadeza de las melodías de las canciones, y todo esto sin alejarse del lado rockero y experimental, exhibiendo temazos como Sailor’s Tale o Ladies Of The Road, donde se puede apreciar en toda su plenitud la capacidad para explorar por los sonidos y donde se puede vislumbrar algo de lo que es el sonido de King Crimson en sus primeros años.

Probablemente mis palabras no sean lo suficientemente concluyentes como lo sería si le dieran una oportunidad a su curiosidad y escucharan este disco, por eso los invito a invertir 50 minutos de sus vidas en esto (lo que se puede hacer perfectamente mientras se hace otra cosa) y sorprenderse con una de las grandes bandas de la historia de la música.

Ekso.