La poca propaganda que tuvo el recital así como lo poco que ha sonado en las radio el último disco de Café Tacuba “Sino” hizo que quienes estuvieran el pasado 28 de Mayo en el tetro caupolicán fueran personas que de verdad querían ver a la banda, y eso conjugado con la energía que transmiten los 4 músicos concluyó en un excelente recital.

Si bien el recital estuvo más cargado a su última (y excelente) producción “Sino”, los mexicanos en casi 3 horas de recital se pasearon por toda, pero TODA la discografía, sin dejar a nadie con gusto a poco o reclamando porque les haya faltado tocar alguna canción, de hecho al final tocaron todas y cada una de las canciones que el público les pedía. La satisfacción al final del recital se notaba en el público, quienes extrañaban a la banda que no tocaba en chile hace muchos años ya.

Pero no fue sólo la música, no fueron sólo las canciones, este recital fue tremendo no sólo por la parte musical, sino porque los músicos que estaban parados arriba del escenario derrochaban carisma, derrochaban energía, derrochaban un cariño por el público y derrochaban un discurso totalmente creíble (no como otros :P).

Momentos notables del recital fueron los bailes de la banda para “Déjate caer” y “El puñal y el corazón”, la invitacion a chicas del público al escenario a bailar “Chica banda” y el público que le tiraba sin cesar accesorios y prendas de vestir a Rubén quien a lo largo del recital se las iba poniendo todas, terminando el recital lleno de guantes, gorros, bufandas y hasta un polerón, por lo que se fue “bien abrigadito” según sus propias palabras.

En fin, un excelente recital para un público pequeño pero que lo disfrutó a concho al igual que los Tacubos.