Tord Gustavsen Trio

Para partir con un poco de música mi tarea como columnista aficionado (y que nadie asegura que vaya a durar) les traigo un breve comentario de uno de los descubrimientos que hice recientemente en uno de mis paseos por la web, ni más ni menos que Tord Gustavsen Trio.

En este punto es donde usted como todo lector mínimamente pensante se preguntará ¿y quién carajo es Tord Gustavsen y por qué podría interesarme? No se aflija, ahora le respondo.

Después de darme un par de vueltas leyendo lo que pude encontrar acerca del hombre, logré saber que Tord Gustavsen es un pianista de jazz Noruego que y debido a su trabajo “reciente” ha adquirido una relativa importancia en la escena jazzera en los últimos años.

Ok lo entiendo, es jazz, menos de un cuarto de la población está verdaderamente interesada en escucharlo, una parte importante piensa que esto es música que disfruta más que nada el intérprete en vez del público y seguramente un grupo importante de la gente que está interesada en escuchar jazz no sabe por donde partir. Yo soy de ese último grupo, de los que les gustaría conocer más, pero dada la complejidad que rodea el jazz no sabe ciertamente por donde partir, y cuando digo complejidad no me refiero a que sea algo para mentes superiores, sólo me refiero a que en general el jazz es más complicado de escuchar que una canción pop (porque de partida la música no es tan oreja) y además el ambiente resulta árido de abordar sin tener una guía.

Volviendo al tema, Tord Gustavsen Trio es un trío de jazz (piano, bajo y batería) que a pesar de seguir una fórmula conocida y que funciona, tiene un sonido bastante refrescante, agradable y cautivador (al menos para mí).

No pretendo embaucar a nadie con comentarios sobre la profundidad de la música, los alcances del sonido del grupo y otras habladurías (además de que no soy de lo más docto respecto al jazz), prefiero dejar que cada uno se forme una opinión. Únicamente voy a señalar que para mí , alguien que no escucha mucho jazz, resultó una experiencia muy agradable encontrarme con la música de este grupo.

Acá les dejo unos samples de algunas canciones del disco Being There (2007):

At Home
Blessed Feet
Still There

Enjoy!

Ekso.

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Las Islas del Rey Carmesí

Si usted amable lector no sabe quien es King Crimson, le cuento que es una de las bandas de rock progresivo y rock experimental más importantes de la historia y que ciertamente ha hecho una larga y brillante carrera marcada por la innovación y la experimentación. La banda se formó inicialmente en 1968 y ha estado activa de forma intermitente a través de los años, pasando numerosos músicos por la múltiples formaciones que se han visto a lo largo de su historia, entre los que se puede nombrar a figuras tan grandes como Robert Fripp (guitarrista, fundador y único músico estable a lo largo de la historia), Adrian Belew, Tony Levin, Bill Bruford, John Wetton, etc.

Luego de esa breve reseña podemos pasar a lo que nos convoca. Si me preguntan no podría describir el sonido de King Crimson fácilmente, de hecho no podría explicar claramente el sonido de la banda sin referirme a uno u otro disco o al menos a una época dentro de la banda, y es que cada disco es una obra completa independiente de las demás, cada disco tiene su sonido y estética, cada disco se caracteriza por algo y en resumen cada disco es un ente particular y eso hace difícil intentar clasificar el sonido del grupo (clasificación para que se puedan hacer rápidamente una idea de lo que es, porque la verdad nunca me ha gusta encasillar los sonidos).

En virtud de eso hoy voy a comentar respecto al Islands de King Crimson, cuarto album de la banda y uno de mis discos favoritos.

En las 6 canciones de las que se compone se puede apreciar al lado más sinfónico de King Crimson con canciones como Prelude: Song of the Gulls, la hermosa Islands o Formentera Lady (esta última mucho menos sinfónica que las anteriores), donde se combina el la elegancia de los instrumentos con la delicadeza de las melodías de las canciones, y todo esto sin alejarse del lado rockero y experimental, exhibiendo temazos como Sailor’s Tale o Ladies Of The Road, donde se puede apreciar en toda su plenitud la capacidad para explorar por los sonidos y donde se puede vislumbrar algo de lo que es el sonido de King Crimson en sus primeros años.

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Probablemente mis palabras no sean lo suficientemente concluyentes como lo sería si le dieran una oportunidad a su curiosidad y escucharan este disco, por eso los invito a invertir 50 minutos de sus vidas en esto (lo que se puede hacer perfectamente mientras se hace otra cosa) y sorprenderse con una de las grandes bandas de la historia de la música.

Ekso.

Álbumes 2008

He visto algunas listas por ahí que hacen mención a que este fue un gran año en cuanto a música se refiere. Puede que sí o puede que no, depende de la música que a usted le guste. Al parecer en cuanto a la música bailable y electrónica común y corriente (¿punchi punchi?), a la gente que disfruta dichas ramas le fue bien este año. Pero como no me interesan esos estilos, y por tanto no los critico ya que no los conozco, les traigo mi lista personal al margen de dichas corrientes (en la medida de lo posible).

De esta forma, en cuanto a la música que sí me atañe, la verdad es que hubo cosas bien interesantes. Aun cuando estuvo plagada de discos de bandas que ya me pudrieron como el Death Magnetic de Metallica, Chinese Democracy de Guns N’ Roses, Dig Out Your Soul de Oasis o el Viva La Vida Or Death And All His Friends de Coldplay (álbumes que no me daré ni la molestia de escuchar), puedo rescatar 3 registros de todo lo producido en el año que se convirtieron en álbumes de cabecera y que escuché una y otra vez sin aburrirme. Procedo a mencionarlos a continuación para luego otorgar las menciones honrosas y finalmente la “revelación” (disco de una banda que no conocía) del año.

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Café Tacuba – Re

Corría el año 1994 y lo que retumbaba en el mundo era una música rara con versos eran suaves y coros furiosos que hablaban de rabia y espíritu adolescente. Todas las bandas habían sido ocupadas por este estilo de música… ¿Todas? ¡No! Una pequeña banda mexicana poblaba por irreductibles chamacos resiste todavía y siempre al invasor.

Rebobinando. Los Café Tacuba se formaron en los ochenta, Wikipedia dice que fue en 1989. Desde sus inicios se caracterizaron por hacer música rock, pero no de ese rock marqueteado como “rock en español” o “rock latino”, que no es más que toda la mala onda sintetizadorizada angloparlante de los ochentas con traducción. Lo de los Tacuba es auténtica música hecha sin prejuicio alguno, tomando influencias de todo el espectro audible, rock de calidad para el mundo. Con la casualidad de que está en español.

Esto queda patente en su primer disco, Café Tacuba (1992), donde las canciones son contundentes (o no tanto) piezas de melodiosas armonías y retumbantes ritmos, muy bien hechito. El disco, a mi parecer, es bueno, pero se nota que todavía no habían refinado la búsqueda de estilos e influencias que los caracterizarían después. Y vaya qué estilos e influencias.

El disco Re (1994) es la expresión máxima de la ensalada sonora. Es como si hubieran puesto todos y cada uno de los tipos de canciones que existen dentro de una juguera, y hubieran escogido uno al azar para hacer cada canción. A partir de este punto, se llegaría incluso a decir que cada canción de Café Tacuba es de un género totalmente diferente a la otra. Por esto mismo, hay quienes van más aún y dicen que el Re es el White Album mexicano. Si conoces el White Album tienes una idea de la magnitud de esta aseveración. Y si no lo conoces, bueno, puedes tirarte a un pozo.

El disco empieza con “El Aparato“, que es una pequeña pieza de folclor mexicano intercalada con baterías programadas, coros, monofonía de celular y una letra alienígena que te deja muy WTF. Le sigue “La Ingrata“, el single, acaso la canción más popular del disco, que es una ranchera pura y dura, con letra misógina y todo. “El Ciclón“, otro single, es una volada filosófica sobre un ritmo funky. Luego, “El Borrego” llega y arremete con un ritmo heavy metal industrial satánico. Como si fuera poca la ensalada de estilos, llega el bonito pseudo-bolero “Esa Noche“, el cuasi-pop de “24 Horas” y un tecno con guitarras en “Ixtepec“. El disco continúa con “Trópico de Cáncer“, que casi me convenció de no estudiar ingeniería. “El Metro” es otra canción conocida del disco y una de mis favoritas, urbana y trascendental. Prosigue “El Fin de la Infancia“, que se las arregla para referenciar a la música bailable popular mexicana, a la ciencia ficción y la colonización de América, todo en uno.

“Madrugal” es un proto-bolero corto, que antecede a “Pez” y “Verde”, canciones que cuentan la aventura de un pez y sus divagaciones sobre la vida y la muerte. “La Negrita” es una alegoría a la regionalización, “El Tlatoani del Barrio” cuenta una historia de barrio (valga la redundancia) sobre el padre del cantante, encima de una base disco, funky y con coros indígenas. “Las Flores” está basada otro estilo folclórico de México, pero con una clara vocación pop, destinada a convertirse otra de las conocidas del disco. Prosigue el punk furioso de “La Pinta“, que en chileno significa “hacer la cimarra”. “El Baile y el Salón” es una reivindicación del baile y de las minorías sexuales, mientras “El Puñal y el Corazón” es una novela mexicana de Televisa hecha canción, sobre un ritmo estereotípicamente latino. Finaliza con la antigua “El Balcón“, que habla sobre tiempos más antiguos aún y cierra el disco de manera épica.

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Cabe decir que el disco se siente como una unidad coherente a pesar de que cada canción es totalmente diferente a otra… y de que son veinte canciones en total. Hay por lo menos dos puntos cohesionadores importantes: la exaltación, muestra o enjuague de la idiosincracia latinoamericana (particularmente de México) en cada una de las canciones, ya sea de manera explícita o implícita, en las letras o en la música. Lo segundo es que, a pesar de cambiar de estilo a cada rato, cada uno de ellos es ejecutado con maestría, con buenos gusto… básicamente, tomado en serio.

¿Y qué pasó con Café Tacuba después? Sacaron discos buenos como los de covers Avalancha de Éxitos (1996) y Vale Callampa (2002), y el experimental Revés/Yo Soy (1999). También sacaron discos no tan buenos como el Cuatro Caminos (2003) y el Sino (2007), ahí se me cayeron un poco. Yo me quedo con el Re. La segunda nota musical, el segundo disco que sacaron… pero el primer disco latinoamericano de la vida.

Are you experienced?

De más está decir que Jimi Hendrix es tal vez el mejor guitarrista de rock que se haya parado sobre algún escenario de la tierra, pero lo vuelvo a decir ya que esta sentencia se sigue confirmando año tras año aunque ahora esté lleno de guitarristas malabaristas dentro de los centenares de grupos progresivos en escena. La influencia de Hendrix se extiende por todos los clásicos rockeros posteriores. Composiciones inolvidables que siguen impactando y por supuesto sus antológicos shows (Woodstock, Newport, Monterey, Wight Island, Atlanta, Berkeley,etc.).

Linda Keith, mujer de Keith Richards, presentó a Hendrix y Chas Chandler, bajista de The Animals. Chas Chandler se las dio de productor y propuso a Hendrix partir de U.S.A. al Reino Unido a probar suerte, allá se creó el trío The Jimi Hendrix Experience con el bajista Noel Redding y el magnífico baterista Mitch Mitchell. Así con creaciones acumuladas por Hendrix en 5 años, sacan uno de los mejores debuts: Are you experienced? que aparece en Mayo de 1967 en Inglaterra y en Agosto en E.E.U.U. El orden de los temas es distinto en cada país, pero son las mismas espectaculares 17 canciones (aunque las versiones de Red house son diferentes tomas).

Este disco se enmarca dentro del rock y el blues, algo de jazz, funk, psicodelia y soul, aunque los temas varían entre ellos en intensidad, rapidez y composición melódica. Este primer disco de Hendrix está lleno de clásicos: “Purple haze”, “Hey Joe”, “Fire”, “Foxey lady”, “Highway Chile”, por nombrar algunos.

Aunque el zurdo Hendrix alcanzó la fama gracias a la forma en que hacía sonar su Fender Stratocaster, suele pasarse por alto sus composiciones, su voz y sus letras. A parte de haber opacado a sus 2 grandiosos compañeros de banda.

Luego de este disco sacó dos más y luego murió a los 27 año luego de mezclar alcohol, somníferos y otras pastillas. No me queda claro si muere finalmente por una sobredosis o se ahogó en su vómito.

Admiro mucho a Hendrix por su talento, pero si es cierto que tuvo un romance con Brigitte Bardot, entonces Hendrix alcanza doblemente el título de Maestro.

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Siempre me pareció curioso además que escribiera un tema llamado “Highway Chile” y que luego muriera un 18 de septiembre. Casualidades supongo.

“Trumpets and violins I can hear in the distance.
I think they’re callin’ our names.
Maybe now you can’t hear them, but you will,
if you just take hold of my hand.”

Posteado por Hipoceronte

Criticas de Discos

Ya van 3 meses de este año pero para SDR éste está recién comenzando. Tratare de mantener activa esta pagina lo mas posible, siempre haciendo referencias a lo que más nos interesa, la música.

Comenzamos entonces con unas de criticas a tres nuevos discos lanzados en lo que va del año: Stephen Malkmus & The Jicks, The Gutter Twins y The Black Keys.

— Stephen Malkmus & The Jicks -

No poco se puede decir de Stephen Malkmus, su paso como lider de Pavement claramente es su veta más famosa, pero su influencia en el mundo indie rock lo a llevado a ser reconocido por musicos dentro y fuera de su tierra. Malkmus nos ofrece este mes el cuarto corte con su banda The Jicks llamado “Real Emotional Trash”. El disco comienza con un juego de guitarra y voz bastante “dead medowsiado”, mucho reverb y color para luego entrar en un estilo mas personal, de cantautor, evocando en la memoria su paso por Pavement y que termina siendo la tónica del disco.

— The Gutter Twins

Greg Dulli (Twilight Singers) junto Mark Lanegan (Screaming Trees, QOTSA, Mark Lanegan Band) han sabido realizar una mezcla sutil de sus voces. No es de extrañar que este disco haya salido del ala Sub-Pop, sello que albergó a sus dos integrantes en sus respectivas carreras como solista y en otras bandas. Disco extremadamente recomendable, pero seguramente necesitaran mas de una escuchada para digerirlo ya que se pasea por estados de animo dignos del nombre de la banda, donde solo se logra observar una tenue luz negra cuando Dulli agarra el micrófono, una vez que Lanegan se apodera de el, ya no hay más.

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— The Black Keys

El dúo de Akron formado por los señores Auerbach y Carney vuelve a impresionar por medio del esperado corte Attack & Release. Este disco, producido por Dangermouse (aka Brian Joseph Burton, famoso por sus colaboraciones con MF DOOM y Gorillaz) denota gruesas innovaciones como también dulces y sutiles diferencias a sus trabajos anteriores. En un total de 11 canciones, The Black Keys ha logrado refrescar su sonido, nunca dejando el blues pero acercándose cada vez más a sonidos y ritmos propios del Hip-Hop, R&B y Soul, que en esta placa como en ninguna otra, alcanzan un mayor protagonismo. Seguramente sacados de la penumbra y puestos frente al escenario por el señor Burton, los teclados, órganos y otros instrumentos derivados de un oscilador logran refrescar y establecer ambientes muy por sobre lo usual de la banda. Temas como Remember When (Side A) o Things Ain’t Like They Used To Be dan cuenta de las nuevas ideas que le suceden a TBK durante su proceso de composición, tal vez derivadas del supuesto proyecto fallido con Ike Turner (fallecido en Diciembre ‘07 ).

Franciso J. Leiva G.

La poca propaganda que tuvo el recital así como lo poco que ha sonado en las radio el último disco de Café Tacuba “Sino” hizo que quienes estuvieran el pasado 28 de Mayo en el tetro caupolicán fueran personas que de verdad querían ver a la banda, y eso conjugado con la energía que transmiten los 4 músicos concluyó en un excelente recital.

Si bien el recital estuvo más cargado a su última (y excelente) producción “Sino”, los mexicanos en casi 3 horas de recital se pasearon por toda, pero TODA la discografía, sin dejar a nadie con gusto a poco o reclamando porque les haya faltado tocar alguna canción, de hecho al final tocaron todas y cada una de las canciones que el público les pedía. La satisfacción al final del recital se notaba en el público, quienes extrañaban a la banda que no tocaba en chile hace muchos años ya.

Pero no fue sólo la música, no fueron sólo las canciones, este recital fue tremendo no sólo por la parte musical, sino porque los músicos que estaban parados arriba del escenario derrochaban carisma, derrochaban energía, derrochaban un cariño por el público y derrochaban un discurso totalmente creíble (no como otros :P).

Momentos notables del recital fueron los bailes de la banda para “Déjate caer” y “El puñal y el corazón”, la invitacion a chicas del público al escenario a bailar “Chica banda” y el público que le tiraba sin cesar accesorios y prendas de vestir a Rubén quien a lo largo del recital se las iba poniendo todas, terminando el recital lleno de guantes, gorros, bufandas y hasta un polerón, por lo que se fue “bien abrigadito” según sus propias palabras.

En fin, un excelente recital para un público pequeño pero que lo disfrutó a concho al igual que los Tacubos.

Señoras y señores, no pretendo gastarme en un extenso comentario (como el que hice para Nine Inch Nails) por un evento que no valió la pena o más bien que no supo llenar mis expectativas. Sólo voy a dar testimonio de mi parecer sin indagar mucho en las cosas que no pude percibir desde mi lugar en el Arena Santiago.

Contexto: Festival SUE 2008, noche inaugural (3 de noviembre de 2008), Arena Santiago.

Bandas: Kaiser Chiefs, The Mars Volta y R.E.M. (en orden de aparición).

La banda que abrió el “festival” correspondió a los oriundos de Leeds, Inglaterra. Los Kaiser Chiefs no cuentan para nada con mi bendición, pero quise verlos (i.e., llegar temprano) para tener una buena ubicación de modo de presenciar de manera óptima lo que me interesaba, que era The Mars Volta.

Y bueno, la bandita de los Chiefs hizo lo que pudo sobre el escenario para ser un grupo de mediocre trayectoria y menos creatividad y novedad que una papa frita. El show no estuvo fome, en parte por el alto grado alcohólico que el vocalista de la banda Ricky Wilson (que físicamente parece el hermano perdido de Josh Homme) tenía en la sangre, lo que hizo hasta que festejara con una cerveza a lo Stone Cold Steve Austin metido entre el público. Tocaron sus singles y otras canciones desechables de su catálogo para irse sin pena ni gloria de lo que fue su primera (creo) presentación en nuestro país. Un show aceptable y al nivel esperado.

Luego salieron a escena The Mars Volta. Banda totalmente disímil en sonido y estética a las otras dos en el cartel del “festival”, hicieron de las suyas dejando pasmados a cualquiera que no estuviese familiarizado con su música. En este punto debo mencionar el aspecto negativo de la noche: el sonido. Sinceramente lo más decepcionante de toda aquella noche fue el hecho que el sonido no estuviera a la altura de un “festival” (insisto en ponerlo entre comillas) por el cual nos cobraron hasta decir basta con la entrada. Ikey y Cedric putearon en innumerables ocasiones en relación a este aspecto (cosa que no irónicamente no se escuchaba, pero se deducía de sus movimientos sobre el escenario). Es una falta de respeto para todos quienes asistimos y no nos importaba mayormente el show de R.E.M., quienes contaron con un audio medianamente decente. Pero no nos adelantemos.

The Mars Volta tocó algo así como 5 temas en una hora: Drunkship Of Lanterns, Viscera Eyes, Wax Simulacra, Ilyena y Goliath. Si usted es conocedor de la banda, notará que no tocaron ninguna canción de su segundo larga duración, Frances The Mute, disco que a mi parecer es el más notable de esta banda progresiva de raíces latinas (descripción muy penca de su sonido, pues este es inclasificable). Dicho suceso fue una gran desgracia, sobre todo sabiendo que tocaron el increíble Cygnus… Vismund Cygnus en Bogotá un par de días antes de la presentación en Chile. Por parte de la banda, eso fue lo que más me molestó.

Por parte de la organización, además del deficiente sonido que no dejaba distinguir más que guitarra y batería (a Cedric casi ni se le escuchaba en la voces, para qué decir el teclado, las percusiones de soporte, la flauta y el saxo por ejemplo) en una mezcolanza francamente indignante y decepcionante por parte de los técnicos de audio presentes, también estuvo como punto bajo el poco tiempo que les dieron sobre el escenario. Una hora para un grupo que hace shows de más de dos horas es un insulto tanto para ellos como para los fans. Por ello es que quienes seguimos a la banda pedimos que hagan un show en solitario, pues público y música tienen de sobra.

Habiendo hablado ya de los temas que faltaron y de la pésima calidad del sonido, también hay que reconocer las soberbias actuaciones de Thomas Pridgen en batería y Omar Rodríguez-López en guitarra, quienes se robaron toda la atención, sobre todo el nuevo baterista de los Volta. Me hubiese encantado poder destacar las performances de Cedric, pero no le puso todo el empeño que le conocemos gracias a YouTube, la de Alderete en el bajo o Ikey Owens en el teclado, pero ellos dos simplemente (como ya hice mención) no se escucharon o más bien no se distinguieron en la pared de sonido que había en esos momentos. Los demás músicos simplemente se veían sobre el escenario pero rara vez se oían.

Para finalizar, el plato fuerte de la noche (que yo no hubiese ido a escucharlos a ellos no les quita dicho mérito): R.E.M. No creo que valga la pena comentar más que dicho grupo contó con un sonido ligeramente decente (al menos se le entendía a Michael Stipe lo que hablaba) y que dejaron a todos sus fans satisfechos. Tocaron todos los temas que quisieron, mezclaron muchos clásicos y temas viejos junto a los de su flamante último disco Accelerate (que recomiendo escuchar, pues hasta a mí me gustó), pero sinceramente a mí no me llegó a prender del todo su show hasta más o menos la altura de It’s The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine) que fue ya cuando quedaba algo así como un 20% de su presentación y que coincidió con el momento en el cual pude acceder a la reja del sector de cancha general (el aire fresco me despertó pues bostecé durante gran parte de la presentación de R.E.M.). El punto ridículo del show, más que por parte de la banda, por parte del público, el hecho que varios de los presentes corearan “Obama” cuando lo más seguro es que no tengan ni la menor idea de política nacional, menos internacional.

Finalmente, destacar la cohesión del grupo ya que se notan los cerca de 30 años de trayectoria sobre los escenarios. No tengo crítica alguna para ellos pues hicieron lo suyo en un muy buen show. Quizás sólo el hecho de su “Obamatic For The People” en tierras que no tienen injerencia alguna en la política estadounidense, pero al menos ellos lo hacen de mejor manera que Bono y su falsa postura mesiánica. De todas formas prefiero bandas con opinión a hijitos de papá.

En un lugar de Santiago hay 500 personas felices, saltando y bailando sonrientes, en este lugar la gente se ha olvidado de todo, en este lugar todos se han transformado en niños, en este lugar no importa que estemos en la mitad de la semana, que sean la 1 de la mañana y que en pocas horas más hay que levantarse para ir a trabajar, en ese lugar sólo hay 500 personas felices, porque en ese lugar está tocando la Banda Conmoción.

Conozco a la banda hace 2 años, y los he ido a ver cada vez que puedo, y cada vez que los veo es una inyección de alegría, de carnaval puro, de pura jarana. El lanzamiento de su primer disco “Pregonero” realizado el pasado miércoles 12 de Noviembre en el galpón Victor Jara, fue el mejor show que he visto de la banda (y de verdad he visto varios), un show donde se celebró, literalmente, con bombos y platillos, y con sus mejores trajes, el esperado disco de la banda. Estuvieron presentes todos los de la banda (aunque faltó “el guardia”) y la energía que entregaba la música se veía potenciada por el tremendo entusiasmo de la banda que estaba notoriamente feliz con este lanzamiento, y el tremendo agradecimiento de sus seguidores que habían estado tanto tiempo esperando el disco.

Como una buena gala de lanzamiento el show contó con músicos invitados, músicos de las bandas “hermanas” como lo son Chico Trujillo y La Mano Ajena, todas parte de este movimiento carnavalero que ha estado naciendo en chile los últimos años. La banda tocó hasta que quedamos todos cansados de saltar y bailar, tocaron temas clásicos, temas del disco y temas nuevos, terminaron, cerca de las 2 de la mañana, en el escenario con “Gupa” y el clásico show de los borrachos, con más escándalo que nunca para después bajar del escenario y salir a tocar a la calle seguidos de un público feliz, agotado y agradecido.

El disco por su parte se los recomiendo a todos, excelente combinación del “sonido esencial” que ha llevado la banda a lo largo de sus 8 años: cumbias, tinkus, cha-cha-cha y música gitana, todos los temas originales están reunidos en el disco “Pregonero”. Si bien no hay nada como verlos en vivo, el disco es lo más cercano que podemos tener a esta gran experiencia.

Si aún no tiene la alegría de conocer a la Conmoción, puede ir a verlos a los lugares anunciados en su myspace, puede revisar los videos y fotos en los links entregados en su página, o puede comprar su último disco: Pregonero.

Los de atrás vienen conmigo

Hace un par de años, cuando comenzaba el “esplendor” del reggaeton, cuando todavía nos daba risa (lo que hoy nos tiene chatos), en medio de esta masa de cantantes con pieles, lentes oscuros y perreo apareció un single llamado “Atrevete-te”, el cuál apenas escuché me llamó la atención pues me dio la sensación de que era algo distinto y entonces, siguiendo las instrucciones: “cambia esa cara de seria, esa cara de intelectual de enciclopedia”, cambiando mi cara de intelectual que odia el reggaeton escuché el primer disco de Calle 13 de nombre homónimo.

Escuchado el disco confirmé mis sospechas… no era más de lo mismo. Porque pese a que todos insistían en meterlos en la misma bolsa que Daddy Yankee o Wisin y Yandel, el disco de Calle 13 en primer lugar tiraba más para el hip hop que para el reggaeton, segundo sus letras apuntaban claramente hacia otro lado (escuchar “Querido FBI” me llevo a conocer todo el problema de los macheteros en Puerto Rico), y tercero porque había algo, un que se yó un su música que te hacía pensar que estos cabros de verdad cachan de música.

Ese “algo” que se hacía notar en el primer disco, quedó claro en el 2º llamado “Residente o Visitante”, disco producido por Santaolalla (y su ojo mágico para cachar a músicos latinos), con colaboraciones de Bajo Fondo, Vicentico, Orishas, entre otros. Donde ya Calle 13 era claramente “otra cosa”, pese a esto mis intentos de sacarles los prejuicios a mis amigos e incitarlos a escuchar Calle 13 eran un fracaso… todos les ponían el cartel de “reggetoneros” y no me pescaban. El disco tenía un claro mensaje de rescate de la identidad latina y las bases utilizadas en las canciones eran mucho más ricas y variadas, pasando por el folcklor, el tango, cumbia, etc; todo esto condimentado con sus líricas que mezclan toda la cultura popular, con rimas sin pelos en la lengua y más que pegajosas.

Y salió entonces el 3º disco “Los de atrás vienen conmigo”. La declaración de independencia de Calle 13 del reggaeton. Un disco que hasta a los más porfiados y prejuciosos les ha llamado la atención (los amigos a los que antes les hable de Calle 13 ahora por fin me pescan). El disco parte con una introducción al estilo Danny Elfman seguido de “Yo quiero que lloren”, el único reggaeton del disco cuya letra se dedica a tirarles caca a todos los reggaetoneros (”A todos los llorones Del genero del reggaeton”). El resto del disco tiene de todo: nuevamente colaboraciones, esta vez de Café Tacuba y Rubén Blades (los mejores temas del disco), con bases de folcklor, musica ochentera, música gitana, funk, etc. Y si antes no tenían problemas para criticar a quienes querían, esta vez se soltaron aún más.

En fin, un disco muy recomendable y que les sirve a los intelectuales y alternativos para sacarse de una vez por todas los prejuicios.